jueves, 30 de agosto de 2007

INFIERNO OSCURO

Capitulo 1 de una historia policial y de suspenso.

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Esta puede ser tomada como una historia más pero no lo fue para Nicolás. Se creía feliz, un buen trabajo, un buen pasar económico, soltero, se daba todos los gustos, y lo mas importante, no le tenia que dar explicaciones de lo que hacia a nadie. Trabajaba para un grupo empresarial que se dedicaba a comprar todo lo daba grandes sumas de dinero, no importaba de que rama era, todo sumaba, empresas alimenticias, aerolíneas, empresas de colectivo, hasta una escuela exclusiva para gente de plata tenían. Nicolás tenia un buen puesto, era el gerente general de ventas; un puesto muy importante, con gente a cargo y lo mas importante, un excelente sueldo.
13 de Marzo del 2005. La fecha mas importante en la vida de Nico, el día que se le cambio todo, el día que creyó haber perdido todo.
Empezaba bien el día, llegó a la oficina temprano así podía desayunar con los compañeros del trabajo hablando de fútbol y chicas. Después se fue para su oficina a empezar con la rutina diaria; papeles y más papeles. El día estaba bastante tranquilo, no había mucho para hacer, estaba a mitad de mes la empresa, esos días que no pasaba nada importante. A eso de la media mañana y mientras jugaba al truco online con quien sabe que persona de otro país, le golpearon la puerta. Eran 3 policías que tenían una orden de detención sobre el. Se quedó duro mientras leía la papeleta, tratando de encontrar los cargos que se le imputaban, pero antes que los pueda ver, el oficial a cargo se los mencionó: 3 robos a mano armada seguido de homicidio a un policía. Intentó explicar que no había hecho nada, pero no sirvió, se lo llevaron esposado a la vista de todos los empleados. A la hora y ya en la comisaría, se pudo comunicar con su abogado para ponerlo al tanto de la situación y para que lo saque de la celda lo antes posible. Un par de horas mas tarde, se presentó el abogado pero trajo malas noticias, Nico iba a tener que pasar la noche en la comisaría. No podía creer lo que estaba pasando, era incapaz de robar y menos de matar a alguien. Le dieron la celda mas chiquita y sucia que había y ahí fue cuando se dio cuenta que algo pasaba o estaba por pasar, que no recibía un buen trato por parte de los policías. A eso de las diez de la noche, cuando uno de los oficiales hizo la ronda para ver si estaba todo bien, al pasar por la celda de Nicolás, se quedó mirándolo fijo y lo sentenció con una frase que lo dejó muerto de miedo: “Algo te va a pasar por matar a un compañero”. Cuando pudo volver a pensar en algo, lo primero que decidió fue que no iba a dormirse, quería mantenerse despierto para estar alerta a cualquier cosa.
Ya de madrugada, y casi vencido por el sueño empezó a sentir pasos que se acercaban a su celda; se asomó por los barrotes y vió a tres policías que se aproximaban hacía el. Nico se fue para atrás e intentó hacerse el dormido, pero no surgió efecto. Los 3 oficiales se pararon uno al lado de otro frente a el y empezaron a golpear con el machete los barrotes para que despierte. Apenas abrió los ojos, y vió que le abrían la celda, sospechó lo peor y sus sospechas fueron correctas. Lo llevaron a un calabozo donde fue tremendamente golpeado y torturado. A cada golpe le soltaban frases amenazándolo con la muerte del policía. Nico solamente intentaba balbucear que era inocente pero no lo escuchaban. A la media hora de estar en el calabozo y de recibir múltiples golpes de todo tipo, los brutales policías se fueron dejándolo tirado en el calabozo, el cual seria su nueva “habitación”. Finalmente se quedó dormido o desmayado por los golpes, los golpes que al otro día cuando el abogado se hizo presente, nadie puso disimular. Al comentar lo que había pasado, le dijo en un tono firme, “si no me sacas hoy, me escapo”. El abogado intentó persuadirlo que ni lo intente, que sería peor, que el estaba trabajando para sacarlo, que necesitaba un par de días mas para lograrlo, pero Nico no quería estar ni un minuto mas en ese lugar. Al irse el abogado, ya tenía la decisión tomada, si se presentaba la oportunidad, se iba a escapar para el mismo investigar porque lo estaban culpando a el por ese delito que no había cometido.
A eso de las cuatro de la mañana, completamente dolorido por los golpes recibidos, se puso a pensar en como escapar de ese lugar. Al rato de permanecer tirado sobre el colchón roto, ya no escuchaba ningún ruido, lo cual lo hizo pensar en como escapar. No le iba ser fácil, aun cuando era una simple comisaría. Empezó a sentir pasos que se acercaban a su celda, era el guardia que hacia la ronda de la noche para ver como estaba todo. Nicolás vio en ese guardia la oportunidad de escapar. Cuando pasó por su celda, hizo una que había visto en la tele, se hizo el enfermo y empezó a murmurarle al guardia para que entre a asistirlo.
Cuando se acercó el guardia, Nicolás lo agarró en forma violenta del cuello con una mano y con la otra le tapaba la boca para que no pueda gritar. Le hablaba al oído diciéndole que se mantenga callado, que no le iba a pasar nada porque no era un asesino, que era inocente y que le diera el arma y las llaves de las puertas de la comisaría.
Lo amordazó con la poca sabana que había, le sacó la ropa, se disfrazó de policía y empezó a caminar por el pasillo muy temerosamente, muy atento a todo y a todos. El resto de los presos, que eran pocos, estaban completamente dormidos y esto beneficiaba el plan de escape ya que no había ruidos en el establecimiento. Estaba a cinco metros de la puerta de salida, en le sector de recepción no había, de milagro, ningún oficial; Nico supuso que estaba o en el baño o sirviéndose un café para no dormirse. No tenía tiempo para pensar en como salir, fue un impulso lo que lo depositó en la calle vestido de policía a las cinco y media de la mañana. Se puso a caminar sin rumbo fijo pero con un solo objetivo, irse lejos sin mirar atrás, estaba muerto de miedo.
Luego de caminar durante una hora, estaba exhausto, no había dormido en horas, estaba golpeado, necesitaba descansar un poco y limpiarse un poco para no levantar sospechas. Pensó en ir a la casa del padre, pero desechó ese lugar para no ponerlo en peligro, y terminó yendo a la casa de la ex novia, con la cual tenían una linda relación pese a que ya no estaban juntos. Romina, su ex, le pidió como condición para que se quedase en la casa, que le cuente todo lo que le había pasado. Nico accedió a la condición impuesta y luego de contarle todo en cuarenta minutos, fue directo al baño a ducharse. Después de un rato largo tratando de sacarse la mugre acumulada en la cárcel, sentía la necesidad de descansar un poco. Al salir del baño, Romina ya le había preparado la habitación para que pueda acostarse. Nico le agradeció con un fuerte abrazo y se acostó durmiéndose casi al instante.
Romina logró despertarlo para que pudiera comer algo recién a las cuatro de la tarde y obviamente, Nico tenía mucha hambre. Comieron algo sin decirse nada hasta que ella rompió el silencio preguntándole que iba a hacer para demostrar su inocencia. No sabia que contestar, no había pensado en nada, por donde empezar, de quien sospechar, quien seria capaz de meterlo en semejante problema y con que propósito. Obviamente, Romina lo iba a ayudar en todo, era incondicional. Se pusieron a pensar juntos quien podría ser el verdadero culpable, el autor intelectual del asunto; no se fijaron en el autor material ya que supusieron que sería alguna persona a la cual le pagaron para que haga el trabajo. Después de un rato de pensamientos que iban para cualquier lado, decidieron investigar un poco a la gente de la empresa donde trabajaba Nico.